América Latina innova en sostenibilidad ambiental
América
Latina innova en sostenibilidad ambiental
Varios
países le apuntan a cambios profundos en sus estilos de vida. Hay iniciativas
positivas.
Por: ACHIM
STEINER |
10:18 p.m. | 10 de abril de
2016
Foto: Archivo / EL TIEMPO
Son
varias las iniciativas hacia el mejoramiento ambiental.
·
América Latina y el Caribe son una de
las regiones más vulnerables a las crisis ambientales. Debido a su alto grado
de dependencia de los ecosistemas y los servicios que estos prestan, la región
es muy vulnerable a los efectos del cambio climático y sufre de manera
desproporcionada cuando se degrada el medioambiente.
El impacto ambiental asociado a las
concesiones mineras y petroleras y a los grandes proyectos de infraestructura
–en términos de efectos sobre los recursos naturales, áreas protegidas y el
patrimonio de los pueblos indígenas– es objeto de gran debate público en la
región.
Combinados, estos efectos pueden ser
caldo de cultivo para la controversia, la tensión y el conflicto.
El futuro del desarrollo en América
Latina y el Caribe representa un desafío, en especial en torno a cómo la región
enfrente la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, reconocer que los problemas
ambientales son centrales para el bienestar económico y social es clave para
lograr un desarrollo sostenible y universalmente disfrutado.
En toda la región, la vulnerabilidad
del medioambiente sigue siendo evidente. Más de 80 % de la población vive en
ciudades donde la contaminación del aire y el transporte hacinado provocan
daños en la salud y pérdidas de productividad. En las zonas rurales, dos
tercios de los agricultores son altamente vulnerables a los impactos del cambio
climático. La deforestación causa pérdidas de cubierta forestal equivalentes a
70% de la superficie de Costa Rica cada año.
Estos ejemplos demuestran por qué los
países buscan un cambio profundo en sus estilos de vida, sus economías y sus
sociedades. Los tradicionales e ineficaces modelos de crecimiento tendrán que
ser reemplazados por alternativas más sostenibles y fiables.
Y ya hay señales positivas de que
esta transición está en marcha. En países como Barbados y Costa Rica, el avance
hacia una economía verde inclusiva y el valor que se adjudica a los servicios
ambientales son una prueba de políticas innovadoras. Al igual que lo es el
reconocimiento de la profunda relación entre las personas y la naturaleza en
países como Bolivia y Ecuador. En Colombia, un informe reciente del Gobierno
estima que se pierden US$ 2.200 millones al año en beneficios ambientales por
el conflicto armado.
Y aunque la región es responsable de
menos de 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, los
planes de energía baja en carbono están ganando terreno. En el último año,
Costa Rica se ha basado exclusivamente en fuentes renovables para generar
electricidad.
Brasil, Uruguay y Nicaragua son otros
ejemplos donde la transición hacia la energía renovable se está afianzando.
México y Chile promueven políticas fiscales, como impuestos sobre el CO2, para
incentivar una economía baja en carbono.
Hay señales de cambio en las ciudades
también. Buenos Aires es una de las pioneras en reemplazar todo su alumbrado
público por soluciones LED de alta eficiencia. Con nuestra iniciativa
en.lighten, el PNUMA apoya la transición a la iluminación LED en calles de
Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Panamá y Perú. En las zonas
rurales, Colombia y Perú han recurrido a un mecanismo de microfinanciación
junto con el sector privado para ayudar a más de 4.000 pequeños agricultores a
proteger su producción y sus medios de vida de los efectos del clima. Si se
replica en la región, este esfuerzo apoyado por el PNUMA podría beneficiar a
cerca de 12 millones de pequeñas propiedades.
Los bosques de la región, tan
valiosos para el secuestro de carbono como para garantizar medios de vida
saludables, están siendo erosionados por la expansión de las fronteras
agrícolas y urbanas. Hemos visto proyectos exitosos para abordar esta cuestión
mediante iniciativas ONU-REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación
de los Bosques) en Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Panamá,
Paraguay, Perú y México.
En su foro bienal la semana pasada en
Cartagena (Colombia), los ministros de Medio Ambiente de la región destacaron
la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, haciendo hincapié en la
centralidad del medioambiente para el desarrollo económico y social. Aunque no
existe una fórmula mágica para lograr el desarrollo sostenible, este
reconocimiento es crítico. Invito a la región a continuar innovando y adoptando
estrategias de sostenibilidad ambiental, pues aún hay un largo camino para
lograr al mismo tiempo mayor igualdad y éxito económico.
ACHIM STEINER
Director del PNUMA*
* Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente.

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